miércoles, 5 de septiembre de 2012

LA MUJER DE HUENCA

   El día  que dejes de pensar en  Huenca estarás perdido. Nunca debes dejar de pensar en sus gentes, en su buen estado de humor, en esa lentitud fructífera, en ese saber estar innato, en esa lucidez que da alcanzar la excelencia…y sobre todo en sus mujeres. Mujeres que les gusta follar y que además… te quieren o te querrán más que tú a ellas.

    El día que conozcas a LA MUJER DE HUENCA serás el hombre más feliz de la tierra: te sentirás dichoso de vivir, disfrutarás de la vida y de todo aquello que te rodea.  LA MUJER DE HUENCA  te iluminará con su belleza inaudita que te hará comprender la grandeza de este mundo y del otro, y del otro, y del otro…hasta la ETERNIDAD… y tiro porque me toca.

    Por LA MUJER DE HUENCA NO DARÁS LA VIDA por estar a su lado. Ella no quiere sacrificios: tú estás  con ella y ella está contigo, porque os amáis sin ningún tipo de condiciones.

   Por LA MUJER DE HUENCA  NO LLORARÁS, pues nunca te dará motivos para ello, pues ella siempre querrá lo mejor para ti. Algún día llorarás y ELLA se sentará a tu lado y te consolará en ese pesar.

   Por LA MUJER DE HUENCA NO LO DEJARÁS TODO: ella quiere que sigas viviendo, cantado, fumando, viajando… jugando a la petanca. ELLA no quiere que abandones TU VIDA.

   Por LA MUJER DE HUENCA, NO MATARÁS…NI TE MATARÁN. Ella no te creará conflictos por los que tengas que dejarte la vida en ello, ni luchar por conseguirla. Ella se convertirá en tu segunda madre, con la diferencia que ella nunca te tuvo en sus entrañas. Plenitud a mansalva, auge vital….!!EUFORIA PLENA!!! Tú sólo encontrarás el bienestar con ELLA. Tú serás feliz en cualquier lado, si ella va contigo, pero que si no va…tampoco pasa nada…porque ELLA también necesita estar sola.

   LA MUJER DE HUENCA siempre está disponible para ser penetrada, perforada, follada al más estilo natural. El día que se niega es porque ELLA ha visto que tú tampoco tenías ganas. Hacer el amor, fornicar, follar brutalmente, es lo normal y obligatorio que se debe hacer en Huenca.  Follar pausadamente, sin prisas pero sin pausa, como decía la canción. Oler esas vulvas resplandecientes que nos aflojan las piernas, saborear esas mieles como regalo divino…Follar hasta perder el conocimiento y dormir, dormir y soñar con los pajaritos verdes, con ese paraíso perdido que sólo existe en nuestras mentes. Levantarse por la mañana, feliz y con la sensación plena de que anoche te reíste de la enfermedad y de la muerte, entre gemidos. Y te acordarás de cómo tu mano era guiada por esa mano de la mujer de Huenca hacia su papo. Ella cogerá tus manos y se tocará con tus manos. Y con tus dedos se acariciará su ansiosa vulva que se muere de alegría. LA MUJER DE HUENCA nunca se masturbará… pero no por nada especial, simplemente,  porque no lo ve bonito. 

   LA MUJER HUENQUENSA va cuando tienen que ir y se queda en casa, cuando tiene que quedarse…porque ella, LA MUJER DE HUENCA, sabe hacer las cosas bien. ELLA sabe cómo acertar, porque ELLA es adivina, bruja buena que te guía por buen camino. LA MUJER DE HUENCA sí que tiene ese sexto sentido del que todas las mujeres presumen y  que la mayoría de ellas no tienen ni por barrunto. A LA MUJER DE HUENCA, debes escucharla en todo lo que te diga, pues a la larga te demostrará que lleva razón.

    ¡Oh, MUJER DE HUENCA!!, serás maga con mis manos, pitonisa de mi pene, sibila con mi semen, augur con mi futuro, agorera de mis desgracias, vidente de mi persona, profeta de mi vida. Y empieza a sonar Rubén Blades…  por la esquina del viejo barrio lo vi pasar, con el tumbao que tienen los guapos al caminar… la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida…Ay Dios. Pedro Navaja Matón de Esquina, quién a hierro mata a hierro termina. La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida…Si el año pasado todo nos sobraba, el año que viene nos faltó tó… la vida te da sorpresas…

   LA MUJER DE HUENCA se ríe con tus cosas, con tus gracias. Te entiende y tú también llegas a entenderla…con  su puta madre, que seguramente  también la tienen, verso famoso de Antonio El de la Petanca. En Huenca, la MUJER se convierte  en un ser genial: DIVINO. Comparten tu mundo y disfrutan con tu mundo: aunque no estén muy de acuerdo con tu mundo, pero te entienden… que ya es algo.

     VERBO ENTENDER. El profesor de Lengua Española, corrige los ejercicios de los verbos conjugados, ante una clase repleta de alumnos. Conjugamos de nuevo el verbo ENTENDER: yo entiendo, tú entiendes y ella no en-ten-día. Aquí tendríamos el error gramatical: Ella no entendía. Estamos ante  un pretérito imperfecto de indicativo, donde tendría que haber un presente simple. EL ALUMNO QUE PREGUNTA MUCHO,  interrumpe al profesor: don Alfonso, ¿ ella, quién es, la pájara o la lumiasca?. EL PROFESOR duda, porque es de sabios dudar…y responde grandilocuentemente:  Al final… ella fue la culpable de todas nuestras desgracias. Y muy pomposamente se le escapa UN ERUCTO, con aromas a puerro silvestre…y continúa con la explicación: Ella no entendía. Aquí el verbo ENTENDER se convierte en el verbo NO ENTENDER: en el momento en que LA MUJER, en letras mayúsculas, deje de entender (deje de en-ten-der-te), estarás perdido. Suena el timbre. Los alumnos  salen corriendo en busca de ese patio en donde como jilgueros enjaulados encuentran un poco de libertad. Sólo se queda en el aula un alumno: EL ALUMNO QUE PREGUNTA MUCHO.

   EL PROFESOR se queda recogiendo sus esquemas y se acuerda DE LA QUE TE DIJE: de la lumiasca, de la pájara y lo sorprende otra pregunta de EL ALUMNO QUE PREGUNTA MUCHO: don Alfonso, ¿ y si la mujer no te entiende? EL PROFESOR se aprieta la corbata,  el sudor le salpica la calva y comienza como LA MUJER deje de conjugar el verbo ENTENDER y tú dejes de  llevarla de la mano por tierras huenquensas, ¡! Cuídate de ellas!! Vete a la Australia del Este, sal corriendo y que no te vean, pues serás víctima de la desgana  y de los REPROCHES:  pa qué estamos pudiendo estar en Chipiona, si llego yo a saber esto no paso por la vicaría, me voy y no voy a volver más.…!tus muertos!. En el momento en que LA MUJER no entienda donde está Huenca, ni cuál fue la última vez que estuvo…  mejor que te vayas haciendo tus propias pajas. Y aparte, te vayas haciendo una cajita con tus dimensiones, muy tranquilamente. Vas haciendo tu cajita de madera, poniendo tus puntillitas, incluso puedes pedirla de caoba o pino Flandes( no tengo ni puta idea de cómo se hace una caja de muertos: infórmate!): tienes tiempo, pero que sepas que las 24 horas que tiene el día estarás pensando en tu caja fúnebre. Vivirás en tu caja, comerás y dormirás en ella. Mientras antes la acabes, mejor: antes empezarás a descansar. De otra manera, serás un fiambre que no huele. EL PROFESOR calla unos segundos y contempla  a La Virgen de la Yerba Perenne, que enmarcada, preside la clase. EL PROFESOR continúa con su plática, muy grandilocuentemente: Eva, según la Biblia, fue la primera hija de puta que pisó la tierra, y ¡qué coincidencia!, era  MUJER:  ese ser fatal, perverso, maligno, que se lleva los muebles y te dice que tienes que darle 1000 euros, criatura odiosa, jefa coñazo, puta que se piensa que te está haciendo un favor, calientapollas perpetua, zorra que se come los huevos de otro nido, pájara que no te deja vivir tranquilo, ser humano que lo único que persigue es amargarte la vida, criatura de Dios que le faltó tiempo de desobedecer, protectora sanguinaria de la especie humana, coño viviente que persigue unos objetivos, dominanta del mundo terrenal, bolsa de ideas anticipadas, alimaña que enseña las bragas y que tiene veneno en sus entrañas, persona que te ridiculiza hasta el punto de hundirte, lumiasca que disfruta cómo calienta al personal, puta por vocación, si no me follas tú, me folla otro, fanlopera, comebolsas, cocainómanas que dan su coño por una raya,… ESTA MUJER NUNCA VISITÓ HUENCA.

   Al profesor lo sorprende, de nuevo, otra interrogación del ALUMNO QUE PREGUNTA MUCHO: don Alfonso, ¿dónde está Huenca? EL PROFESOR, muy pausadamente, sentencia: Huenca no es un lugar, es un estado de ánimo. Y de nuevo se le escapa otro ERUCTO, con aromas a puerro silvestre. 

   Cuando ya EL PROFESOR había dado su discurso por concluido, lo asalta de nuevo otra duda del ALUMNO QUE PREGUNTA MUCHO: don Alfonso, ¿y eso puede ser?. El PROFESOR, con la paciencia de Antoñito en primavera, responde, muy burlonamente: Mira, Chavalin, algún día te enamorarás, conocerás aquella chavala que te nubló la vista nada más verla. Perderás el norte e incluso el sur: sólo querrás estar al ladito suya. Vivirás para ella, lo harás todo por ella, respirarás, te levantarás de la cama temprano, te depilarás las piernas y las cejas…por ella.  Ya estás atrapado…pero como tú no te des cuenta de que te han atrapado como una mosca en una telaraña, ¡qué sepas!, que serás víctima de un engaño, de un embrujo. Qué sepas,  que  serás su perro faldero de por vida, su mayordomo fiel, su guardaespaldas perpetuo, su cornudo consciente, su más honesto devoto: tú  verás sólo lo que ella quiera que veas. Verás por sus ojos,  verás su mundo…pero serás feliz.  Pasarán los años y seguirás siendo feliz: paseando al perro, yendo a donde ella quiera, aceptando a sus amigos, incluso al amante que le come el coño mientras tú estás cogiendo coquinas en la playa. Todo lo aceptas por amor. No pasa nada: el amor y la ceguera comparten pupitre. Así, un día, sin saber qué hacer, pues tu mujer se ha ido a la peluquería y estás aburrido y apenado,  llegarás al Bar La Coña y dirás unos buenos días, pletóricos, enérgicos. Le pedirás al Camarero Calvo, un descafeinado de máquina cortao: tomas descafeinado, porque para colmo te han dicho que tienes la tensión alta y no puedes tomarte nada que te acelere. Te creerás más que nadie, irás con esa sonrisa de idiota del que se cree que lo sabe todo, con esa superioridad y esa valentía, idiota, que sólo da el amor: AMOOR.  Y cuando hayas dado un vistazo general a todo lo que tú puedes acaparar (la máquina de café está asquerosa, el cuadro aquel es una mierda…etc, etc), te percatarás de la conversación que están manteniendo El Camarero Calvo y el gran filósofo comarcal, Yoni Palomero. Éste, afirmará su más famoso teorema filosófico: Desconfío de todos los tíos que están muy enamorados.  Yoni Palomero sigue hablando con El Camarero Calvo, mientras tú  sigues tomando tu café y pensando si serás tú uno de esos tíos que dice el afamado filósofo. El Camarero Calvo sigue entusiasmado escuchando a Yoni Palomero. Tú piensas que son idiotas, qué se creerán estos imbéciles con tanta filosofía de mierda y tanta literatura asquerosa.  El Camarero Calvo se sonríe, parece que te ha leído el pensamiento y mira a Yoni Palomero, que grandilocuentemente afirma, de nuevo: Desconfío de todos los tíos que están muy enamorados. RÍEN. RÍEN A CARCAJADAS. Llegarás a tu casa y le contarás a tu mujer la conversación que has escuchado en el Bar La Coña, porque, como eres tan imbécil,  todo lo que te ocurre se lo cuentas a tu mujer. Directamente, tu mujer te dice que eres un idiota escuchando a esos intelectuales de tres al cuarto. TU MUJER. Vivirás feliz, no lo dudo, pero ciego ante el mundo y ante la vida. Y de nuevo, El PROFESOR, el eminente profesor, el que todo lo sabe y todo lo predispone, se le escapa, por tercera vez, OTRO ERUCTO, porque es de sabios ERUCTAR: expeler por la boca los gases del aparato digestivo.

   Aquí las mujeres son feas, pero graciosas y follan cuando tienen que hacerlo. Estas fueron las primeras  palabras textuales que escuchamos  El Espejo, El Bola y yo, cuando pisamos Sallent de Gallegos.



jueves, 19 de enero de 2012

DE PUNTA A PUNTA

    Cuando la presencia de la Virgen de la Yerba Perenne  ha ocupado un lugar en tu vida, ya todo es perfecto. No hay nada que te pueda molestar, ni nada que enturbie tu bienestar: todo es llevado con la mesura que corresponde a los grandes hombres. Los contratiempos forman parte de la vida: es la sexta regla que aprendes cuando llegas a Huenca. Lo peor que te pueda pasar,  es entendido y vivido de una manera… natural.

    Teníamos ante nosotros 1100 km hasta llegar a nuestro destino pero nada nos empequeñecía. Todas las curvas, todas las rectas, todos los peraltes mal formados, todos los adelantamientos de cualquier cabrón que se precie, eran conducidos por las manos de esa Virgen que todo lo cura, que todo lo salva, que todo lo predispone a su manera, que no es otra que la calma y la sinceridad de ser feliz.

    Los kilómetros pasaban, ¿o pasábamos nosotros?, los pueblos a lo lejos se divisaban y los veíamos por dentro, pues tal era nuestro estado de lucidez, que no veíamos sólo las torretas y las antenas parabólicas, veíamos la civilización del Hombre a cuesta de nuestras espaldas. ENUNERACIONES DE PUEBLOS, DE CIUDADES, DE ALDEAS, QUE NOS SALUDABAN AL PASAR. Todas con una idiosincrasia peculiar, pero en el fondo todas, desde los que viven en Mostoles  hasta los que vivimos en Huenca, TODOS, sin excepción, enterramos a nuestros muertos y lo pasamos canuta cuando alguien nos da una patada en el corazón… porón pon pon.

   COMENZAMOS A ATRAVESAR  ESPAÑA DE PUNTA A PUNTA. Pasamos Écija, la sartén de España, allí alquilamos un ático para pasar el verano, y nos cansamos de beber en sus plazas, de pasear por sus calles y de disfrutar la calor astigitana. Córdoba, nos convertimos en musulmanes y nos fuimos a la Mezquita y rezamos una salve en honor a la Virgen de la Yerba Perenne. Pasamos los Despeñaperros, lugar mágico en donde el ser humano se encontraba y se ocultaba, y donde  nos convertimos en bandoleros atracando el Ave y formando el follón: éramos los tres salvadores del mundo ante tanta injusticia. Nos encontramos con que dicho tren iba cargado de políticos corruptos, banqueros mezquinos, jueces imbéciles…Les quitamos sus trajes, sus blackberrys, sus dietas, sus preferencias, sus privilegios, sus tonterías y… nos cagamos en sus muertos…!!Éramos los salvadores del Universo!!!. Y la Virgen de la Yerba Perenne nos llamó a la calma.

    Llegamos a la Mancha, llano inmenso, llano que aburre, llano monótono que nos hace  recapacitar sobre la vida. Vimos la Castilla antigua de Machado, nos revolcamos en sus vinos, en sus carnes…en su historia. Divisamos a lo lejos, a don Quijote con su Rocinante y a Sancho con su borrico sin nombre.  Nosotros seguíamos amando la vida desde todos los ángulos, éramos seres sobrehumanos, pues veíamos que la vida era para vivirla y no para llorarla…Y la Virgen de la Yerba Perenne nos seguía iluminando.

   Pasamos, Aranjuez, Ocaña, poblaciones históricas de España pero que sólo habíamos visto por un letrero blanco de la autovía. En Ocaña visitamos a nuestro querido y amigo, Manolito, que andaba ganándose la vida montando gallinas y pavas negras, con las que competía en la Alta Escuela de Salto de Viena: Manolito, atríncame el pito, fueron mis palabras de despedida.  Nos encontramos de frente con Madrid, con sus encantos y desencantos, con lo mejor y lo peor, con lo más caro y lo más barato, con la bohemia y la golfemia…Madrid, Madrid, Madrid…y en la Plaza Mayor, nos esperaba, Jesús el Madrileño, mi grandilocuente amigo, que al vernos nos recitó un poema del famoso escritor  Antonio el de la Petanca: Si quieres saber quién soy, dentro de España estoy. Mi hogar es un olivo. Te escribo estas cuatro letras, para recogerme contigo, ¿qué quieres más, cariño? Corazón sin trampa, morcilla sin ataero. Corre, ve y dile a tu padre, que si quiere ser mi suegro. Lloramos de la emoción … y nos llevó por tabernas típicas con olor a castizo, a madrileño chulesco, a eses bien pronunciadas, a sus noches de Lavapiés, a sus madrileñas buscando andaluces como locas, a hostales de habitaciones diminutas en donde se mea en los lavabos… Estuvimos en Las Ventas y vivimos sus corridas nocturnas y diurnas…Y la Virgen de la Yerba Perenne seguía con nosotros, indeleble.

   Guadalajara, señorial, ciudad maldita  y que siempre sonará a viejo. El Espejo nos contó su parecido con la Habana, y ya apareció Cuba y su música. Sus 21 días tocando la trompeta, sus noches, el buen rollo entre Espejo y Cuba. La pinza de langosta se convirtió en maracas, en congó, en timbales…fuimos bailando hasta La Habana y nos encontramos con mulatas que nos cogían el culo y nos abrían la boca y nos decían: guuuAAApo. Nos encontramos con la Cuba de Cabrera Infante y con muchas ninfas inconstantes, nos enamoramos y nos desenamoramos…y al final, nos cagamos en los muertos de Fidel Castro, pero…con mucho respeto. Y la Virgen de la Yerba Perenne nos encauzaba el camino.

    Vimos el Castillo de Torija, elegante en su cerro y dormimos una noche con la doncella más guapa del lugar y no quiso succionárnosla pues en aquellas tierras aquello no se llevaba. Trijueque con su tradición de la peseta y el duro y… nos disfrazamos de pajarracos viejos y perseguimos a las mozas solteras del pueblo, y seguidamente nos dieron su duro… en el que entramos y nos quedamos diez días durmiendo. Torremocha del Campo con sus olores a cabrito, sus duelos y quebrantos y su famosa miel de La Alcarria. Allí, sus 267 vecinos se manifestaron para que nos quedáramos a vivir en su pueblo. Y nos quedamos. Y vivimos como reyes. Con aquella mujer mayor, Rosalía: que nunca olvidó cómo agradar a un hombre.  Arcos de Jalón, olor a matanza en su calles y los cochinos chillando sabiendo que la vida se les iba y ellos diciendo que  no querían morir porque nunca pensaron en  suicidarse. Y la Virgen de la Yerba Perenne se encargaba de traernos datos, conceptos, imágenes.

   Cetina, pueblo austero con su Contradanza por bandera, en donde hicimos de ejecutantes del Diablo y bailamos con esa música monótona hasta alcanzar el nirvana cetino. Alhama de Aragón, con sus aguas termales en donde estuvimos bañándonos quince  años y un día,  saliendo rejuvenecidos para siempre.  Ateca, villa chocolatera, la de los famosos  huesitos, en donde nos vimos rodeados de chocolate y con mujeres achocolatadas que se deshacían en nuestras bocas. Y la Virgen de la Yerba Perenne se hizo repostera de nuestras vidas.

    CALATAYUD, Castillo de Ayub, la Almunia de doña Gomina, cerezas, melocotones y manzanas y un primo de mi padre que seguía hablando andaluz y que nos invitó a almorzar, con su hija Edurne, de la que nos enamoramos y nos hicimos una gallarda a su costa. La Muela, energía eólica, viajes al caribe subvencionados por el ayuntamiento…y la Alcadesa al cajón, por corrupción, pon ron pon pon. Y nos acordamos de nuestro alcalde bujarrón, de sus pases de muleta, de su famosa pregunta niño, ¿tú estás preparao pa tó, pa tó, pa tó?, de su pederastia, de su mayoría absoluta, de su corrupción, de ese pueblo nuestro que nunca lo votó…y todos sabíamos que era un CABRÓN. Y la Virgen de la Yerba Perenne cogió el estoque.

    Zaragoza, ciudad que había que conocer, cosmopolita y americana, en donde nos bebimos cincuenta botellines de cerveza Ambar y ya encervezados nos fuimos a su barrio antiguo, y nos encontramos con Bumbury que nos dijo que no cantaba más porque no le salía de los huevos…y conocimos alguna que otra mañica, con sus tradicionales verrugas en las manos: todas las mañicas presumen de sus verrugas. Y la Virgen de la Yerba Perenne nos descubría el sendero.

   Pasamos Zuera ,  Almudévar, Sabiñáñigo, situados en el Valle del río Aurín, vimos un gran polígono industrial rodeados de montañas, en la que El Bola alquiló una nave para que su red logística abarcara más lugares: El Bola quería internacionalizarse, costara lo que costase . Vivimos seis meses, en estos pueblos desangelados. El Bola se quedó en Zuera, practicando el saque de pelota, pues allí se había instalado uno de los mejores tenistas del momento, David Escudeiro, y decía que se iba a dedicar a practicar lo inútil, lo innecesario, además de ampliar trabajo por aquella zona. El Espejo se hospedó en Almudévar, en donde se dedicaría a perfeccionar el baile de los Danzantes, con su pinza de langosta haría ruido, pues nadie del pueblo había visto un danzante con aquel instrumento tan inmaculado. Yo me quedaría en Sabiñáñigo y prepararía la prueba ciclista, la Quebrantahuesos, seis meses para practicar mi deporte favorito y partirme el culo subiendo esos cerros: Qué bonito era el ciclismo. Nos veríamos cada semana, los sábados al mediodía, y nos contaríamos cómo iban nuestras experiencias, cómo iban nuestras vidas. Y la Virgen de Yerba Perenne nos subvencionaba con su beneplácito.

   EMPEZAMOS LA DURA MONTAÑA. Biescas y nos acordamos de su  famoso camping  y de las inundaciones y de las muertes. Nos pusimos trágicos y pensadores, y pensamos  cómo hay pueblos que son recordados por la desgracia, toda la vida. Nos paramos en la Ermita de Santa Elena, patrona de toda la localidad y del todo Valle del Tena, y rezamos  una salve al compás del aire, y nos acordamos de un cartero del pueblo que llevaba las penas de esta virgen. Empezamos a subir lenta y pausadamente, la vida era esto, no había otra manera de llevarla, reposada, tranquila…Los paisajes empezaron a conmovernos, a deleitarnos: la vida nos brida momentos que no debemos desaprovechar. Cerros nevados, frío que gusta, frío de sierra polar. Casitas encantadas en donde lo mismo podía vivir un pastor con sus putitas como podía vivir un arquitecto con su mujer y su perrita. TODO ERA POSIBLE EN AQUEL MUNDO.Y la Virgen de la Yerba Perenne nos seguía iluminando el camino.

   Polituara, cascadas, ríos, lagos inmensos en los que mojarse en verano y disfrutar de su belleza en invierno. Alquilamos una casa y nos convertimos en artistas, en bohemios. Nos dedicábamos al arte. El Bola se convirtió en artesano del barro, El Espejo empezó a encontrarse con sus partituras y  yo me hice poeta bucólico y pastoril,   y una mierda pa mí. Y la Virgen de la Yerba Perenne nos  mandaba e-mails  de inspiración.

   Pasamos por Bubal con su embalse majestuoso y su pueblo antiguo inundado por sus aguas. Atravesamos su selva y vimos alguno que otro oso polar navegando a la deriva. Saqués, emplazado junto al Barranco del Góngol y donde compramos diez quesos, y quisimos quedarnos dos años, pues tal cantidad de mujeres hermosas vimos, que a punto estuvimos de enamorarnos, sino llega a ser por un viejo que nos avisó de que todas eran brujas y que te  sacaban el alma, después de follarte vivo… Seguían las montañas nevadas, los copos de nieve cayendo, el frío que nos ponía más vivos: el frío siempre será más sano que el calor, decía mi doctor de cabecera. Tramacastilla de Tena, lugar idílico donde morirse, comiendo jamón y bebiendo sus vinos agrios y rotundos. Escarrilla, con su río Escarra atravesando sus casas de piedra y tejados de pizarra… y la Virgen del Costechal, en su iglesia, a la que fuimos a saludar con una caída al suelo: amén.  Y la Virgen de la Yerba Perenne nos susurraba en las orejas (que no oídos), Os llevaré a Huenca, os llevaré a Huenca, os llevaré a…

   Seguíamos entre arboles inmensos, entre montañas, que ya casi ni veíamos, pues ya estaba anocheciendo. El coche marcaba -2 grados. Nosotros seguíamos riéndonos de la vida, disfrutando esa aventura que era vivir: VIVIR. Paramos el coche y  nos dimos cuenta de que teníamos que detenernos. Al fondo se distinguían las luces de Sallent de Gállegos: nuestro primer destino. Y la Virgen de la Yerba Perenne pisó el freno y metió primera.



viernes, 16 de diciembre de 2011

LA VIRGEN DE LA YERBA PERENNE


   De la higuera, no sé si del tronco o de la tierra, salió una cochina, cerda, gorrina, puerca, marrana, guarra  retinta (color castaño muy oscuro) que empezó a gruñir y  a explorar la zona. El Espejo, que no entendía de cochinas, sí de cochinos, nos comentó a media voz, que no molestáramos a la cochina pues podría atacarnos. La cochina se echó al suelo y dejó de gruñir. Paralizados, estupefactos, anestesiados…nos vino  un leve olor a monte, a huerta, a frutas, a campo…y de repente… LA VIRGEN DE LA YERBA PERENNE SE NOS APARECIÓ. Nos sonrió, se agachó y empezó a rascar a la cochina.  Iton,  iton, decía yo cuando iba con mi padre a ver a los cochinos, iton, iton…La Virgen de la Yerba Perenne no dejaba de rascar a la cochina, nos miraba y se reía, rascaba a la cochina y de nuevo… se reía. La cochina empezó a revolcarse por el suelo…iton, iton… La Virgen de la Yerba Perenne y la cochina empezaron a juguetear, se notaba que no era la primera vez en la que disfrutaban mutuamente.  La escena fue de lo más natural que se puede dar entre una Virgen y una cochina. La Virgen de La Yerba Perenne se partía de risa: nunca en mi vida se me había aparecido una Virgen, y menos una Virgen que se reía a carcajadas.

    Retratar  a la Virgen de la Yerba Perenne, es emocionarme. Su cara blanca, pelo suelto rubio, sus cachetes colorados, sus dientes blanco roto  y perfectos, una sonrisa de oreja a oreja, unos ojos pequeños y pícaros, una belleza de mujer madura… UNA MUJER con letras mayúsculas. Llevaba un vestido blanco, de seda o de lino y unas flores silvestres que adornaban su cabello.  Parecía más una Diosa Romana que una Virgen Cristiana. La Virgen de la Yerba Perenne no  llevaba niño llorando ni durmiendo en sus brazos,  llevaba un manojo de Purple Haze, que agarraba con indiferencia. Con una voz que no sabría cómo definir, si de santa, santísima o de puta, putísima (estas voces se confunden), la Virgen de la Yerba Perenne, sonriéndose, nos dijo las palabras que nos tatuaríamos años más tarde: Os llevaré a Huenca…FLASHHH, desapareció por arte de magia. La cochina también desapareció.

   Describir una aparición, en este momento, en los tiempos que estamos: mucha internet, mucha ciencia, mucho Eduardo Punset…  no creemos en nada, nada nos impresiona. Decir que se te ha aparecido una Virgen, puede resultar de lo más estrambótico y surrealista  que uno puede contar en su vida. Pero hay cosas que uno no puede llegar a  entender, por muchas palabras que uno escriba en un papel y por mucho científico idiota que te explique lo qué ha pasado o ha dejado de pasar: hemos perdido el lado místico de la vida, hemos olvidado el misterio, los secretos…hoy, todos, sabemos...DEMASIADO.

     Al que se le haya aparecido una Virgen, puede dar constancia de ello. Nosotros fuimos unos privilegiados que gracias a esa aparición, nos cambió la vida para siempre: hay momentos cruciales que te cambian del revés. El que lea estas palabras puede pensar que es una alucinación, una locura, un espejismo, una gilipollez de tres tontos que les ha dado por ahí. Sea lo que sea, nosotros vimos a la Virgen de la Yerba Perenne  y nadie nos puede decir que no, además, una aparición siempre deja el alma tocada y una evidencia física, que da constancia de ello: unas lágrimas saliendo de unos ojos de escayola,  unas manos de madera sudando sangre o en nuestro caso, un manojo de Purple Haze y una sonrisa de unos dientes blanco roto, que nunca olvidaré.

    Luz, claridad, divinidad, clarividencia…adjetivos que definirían nuestro estado de ánimo cuando nos dejó la Virgen de la Yerba Perenne. Empezamos a llorar.  Nos abrazamos. El Espejo se sentía menos gay. El Bola  se acercó al punto medio entre su negocio y su ocio. Yo tenía algo más claro qué quería ser de mayor. Nos abrazamos de nuevo y comprendimos que aquello sería un viaje que nos cambiaría para siempre y en el que encontraríamos la felicidad plena. Pero de repente, nos asaltó una pregunta: ¿A Huenca? ¿nosotros vamos a Huenca? ¿Dónde está Huenca? El Bola, que de carreteras sabía mucho, es un profesional del automóvil, empezó a decir que él no conocía ninguna Huenca ni en España ni en el extranjero. Absortos, empequeñecidos, no sabíamos qué  hacer y se me vinieron a la cabeza, los  populares versos de Antonio el de la Petanca y recité: no preguntes por saber, que el tiempo te lo dirá, que no hay cosa más bonita, que el saber sin preguntar. Comprendimos, de momento, que nuestro camino estaba echado. Nos dejaríamos llevar por la vida e iríamos a dónde hubiera que ir. Sabíamos que no íbamos solo: La Virgen de la Yerba Perenne nos amparaba. Sorprendidos, vimos como la Virgen de la Yerba Perenne se había dejado su manojo de Purple Haze debajo de la higuera: el regalo divino, el manjar de los dioses terrenales, el ingrediente que necesita la vida para que sea perfecta.

    Los bosques empezaron a arder por Galicia,  y eso… que era febrero.



miércoles, 7 de diciembre de 2011

UNA PARADA EN EL CAMINO


    El Bola padecía el síndrome del que le gusta cagar en todos lados, menos en su casa. Esto lo aprendió también de la Red Ferroviaria Americana: suelta mierda por todos lados menos en la tuya… Al Bola le encantaba cagar en los sitios más inverosímiles del planeta, lo mismo cagaba en el psicodélico váter del famoso escritor local, Antonio el de la Petanca, como que cagaba en cualquier casa abandonada que se encontrara a su paso.  Fue por este motivo, EL BOLA SE CAGABA, que tuvimos que parar lo más rápidamente posible, porque….se cagaba. El sitio elegido para la gran chapuza  fue una casilla, cortijo, caserío, finca, casa de campo… arrumbiada, arruinada, con sus escombros como murallas, con un pozo y al lado de éste se encontraba una higuera grandiosa, inmensa…la higuera, planta, ser vegetal,  árbol en donde mi padre ahorcaba a los galgos, el lugar soñado para follarte en mi infancia, planta perteneciente a la familia de las lechosas…las higueras siempre me olerán  a perro muerto, a semen podrido, a ruina sin solución…¿y tú qué quieres, que te coma el higo?.

    Mientras El Bola daba de cuerpo  en aquella casilla a punto de  caerse, El Espejo y yo nos sentamos en el brocal del pozo y contemplamos. Contemplábamos como el frío se había apoderado de aquel llano inmenso (llano declarado por la Unesco, como el llano más aburrido y  con más liebres de nariz picúa del planeta), escuchábamos como el silencio era algo tan maravilloso  que no podíamos romper  sin pedir permiso: el Espejo pidió permiso y me confesó que no sabía si era  gay o no. Me dijo que mariposón, mariposón, cien por cien, no era… pero que un poquito… sí.

    El Bola seguía jiñando en una casilla en la que podrían haber vivido miles y miles de familias, cortijo en el que habrían muerto  muchas personas y nacidas otras tantas, en la que se habrían cometido atropellos, injusticias… casilla hecha para vivir, no para pasar veranos, casilla para parir, amar, fornicar, discutir, celebrar bautizos, casilla con olor a carburo y a leña de olivo, casilla en la que muchos días, unos guardias civiles presidieron la mesa…Hoy, escombrera, basurero, váter colectivo, lugar de drogatas con  paredes pintadas al estilo fascista, al estilo comunista, o al estilo romántico .El Bola salió lleno de vidas …y con el culo escocío, pues por lo visto, se tuvo que limpiar con un trozo de loza que tenía los cantos redonditos: a falta de pan… Muy prudentemente, se apoyó en el brocal del pozo y nos dijo que su trasero había sido seriamente afectado. Allí sentados, contemplando el cielo azul, los primeros rayitos de sol….allí,  El Espejo, El Bola y yo, vimos claro nuestro menester. Sabíamos que estábamos llamados para algo. Presentimos que algo nos iba a suceder. PRESENTIR: experimentar por anticipado un sentimiento de alegría o de tristeza correspondiente a un suceso que va a ocurrir y del que no se conoce racionalmente la existencia o la proximidad.

jueves, 1 de diciembre de 2011

DESAYUNAR ES MUY IMPORTANTE

                 
    DESAYUNAMOS. Un café con leche, un zumo de naranja, unas voces marcheneras, un té con limón, unas conversaciones… el día de Andalucía es pasao mañana, y a mí qué me importa, zapatero, ¡será cabrón! Ahora quiere que vayamos a 110,  y a mí  qué me importa,  El Betis juega mañana en Huesca, y a mí qué me importa,  te has enterao lo del Curro, y a mí qué me importa …una botella que se cae, unas risas de la desgracia, un olor a tasca, una cucaracha vieja que nos saluda, una media con mantequilla, una entera con jamón y tomate,  un camarero idiota  que hace  cursos de español para extranjeros, un Antoñito marchenero que nos explica por dónde tenemos que ir para llegar a Binéfar, una morena que no se sabía el carné de identidad, un San José Bendito y su puta madre, una grúa del Bola diseñada por un tal Manué Bohenme, un yo que no sabía si quedarse o seguir, un mariconeo del Espejo cada vez más acentuado, una Libia y su revolución, un chiste mañanero que dice un tonto que está al lado tuya,  una ola de frío polar que nos asola, una crisis que va a durar siglos y siglos, un vamos a tener que volver a comer gardanchos, una copita de anís del mono, un amigo ecologista del Bola que va a una manifestación con su pancarta acuestas,  un pastelero que habían encontrado muerto en lo alto de un barranco y que hacía las mejores milhojas de la ciudad, un pasota, un enterao, un molinillo que chilla como un cochino el día de su muerte,  una golfa que viene a comprar tabaco y que se le cae un euro al suelo, un cazador con su escopeta y su verde pasión,  un perro que se roza por mi pantalón, un ladrido y me cago en tus muertos, uno de la esquina que no habla, una pureta que pide un café templao, uno que llega pegando voces,  una televisión que no calla, el que va a recoger espárragos y pregona sus hazañas, un Gadafi que resiste en Trípoli, una pinza de langosta blanca y sus movimientos afeminados ,  un  vaso de agua fresca, un ponga usted dos más, un hasta luego,  un señores, vayan con Dios…..No solo de pan vive….. y a mí qué me importa. Salimos del bar: AMANECÍA.




domingo, 13 de noviembre de 2011

UN SERVICIO GRÚA: LA MORENA QUE NO SE SABÍA EL CARNÉ DE IDENTIDAD.

  La Virgen de la Yerba Perenne se nos apareció por primera vez en Marchena, pero antes de que se produjera aquel cambio en nuestras vidas, aquel cataclismo en nuestras mentes,  aquel terremoto que no dejó a nadie cagar tranquilo… sonó  el móvil del Bola: UN SERVICIO GRÚA (Llámese a todo servicio humanitario  relacionado con el automóvil, la carretera y sus problemas, las 24 horas del día. También existía el Servicio Taxi, pero ésta era otra diferente tarea humanitaria que no viene al caso explicar).  No pasaba nada, no había alteración ninguna, no había cambios de humor: ÍBAMOS A BINÉFAR A RECOGER LA GRÚA DEL BOLA, pero las paradas en el camino se aceptaban. Los cambios de rumbos eran tomados con serenidad, con estilo, con un simple estar... todo transcurría  por los carriles de la armonía. El servicio grúa era en Marchena, hacía donde nos dirigíamos. Todo era perfecto o ¿nosotros  lo hacíamos perfecto? Casualidades de la vida, que muchas veces ocurren, encuentros, coincidencias, olores que coinciden con otros olores, como cuando pasas por una pescadería, cerrada o abierta y coincide con el olor de aquella que ya te dije… 

  El Bola tenía distribuidas por toda la comarca, en los puntos más estratégicos (Esto lo aprendió de la red ferroviaria  americana ), grúas con las que hacer el bien, con las que ayudar al prójimo, con las que rescatar de la soledad de la carretera a todo aquel que se quedaba tirado en una cuneta. Es una mujer, nos dijo el Bola. Teníamos que recoger a una mujer, a una dama, a una señora, señorita, viuda, soltera, joven, pureta, vieja o quién sabe qué. MUJER. Persona del sexo femenino. Mujer airada, mujer de la calle, mujer de su casa, mujer fatal, mujer pública, mujer de vida alegre, mujer que das vida, mujer, te necesito…MUJER… mujer,  no me digas esas cosas.
 
   Recogimos la grúa de una nave, situada a las afueras de Marchena,  en la que pudimos ver, además de las correspondientes grúas y coches de alquiler,  una gran biblioteca  formada por los mejores escritores de la época victoriana inglesa, varios manuales de gramática  y tres libros del famoso escritor local, Antonio el de la Petanca. El Bola se había empeñado en formar a sus conductores. Éste buscaba trabajadores aplicados y quería que en las horas de espera, en las horas muertas en donde esperaban la llamada de algún necesitado o necesitada o putero camarero ansioso, se formaran hablando la lengua de Clinton,  Fack you, Suck me…Hablar inglés se había convertido en algo tan obligatorio como tener un nombre de pila, un perro, una mascota o un animal de compañía.  Nos montamos en la grúa, que no se parece  en nada,  a la que vamos a recoger en Binéfar,  nos dijo El Bola, y nos dirigimos a recoger a esa mujer que necesitaba de nuestra ayuda.

    Entramos en el centro de Marchena: En Marchena, ni el agua es buena…y los palomos rateros, dice la voz popular. Pisamos sus calles desiertas, escuchamos su silencio, vimos su muralla y su Iglesia, escuchamos los ronquidos de su alcalde…Marcheneamos, ¡tan temprano!, a esas horas en las que se puede dormir, fornicar, beber, comer, mear…pero no trabajar.  Frío, hacía frío a las seis y media de la mañana. Un frío andaluz, con aje, con mucho aje. Un frío que enfriaba las miradas, los silencios, los alientos y su puta madre. Allí, con unas mallas negras, un polito rojo y una bandera de España en sus pechos ( Ella no tenía frío), nos esperaba LA MORENA QUE NO SE SABÍA EL CARNÉ DE IDENTIDAD. Nos contó ( olía a  ponche Caballero y a un poquito de Coca-Cola)  que venía (eran las seis y media de la mañana) de  la esteticién ( Mujer dedicada profesionalmente al cuidado de la belleza del cuerpo, particularmente el rostro), que le gustaban mucho los caballos( y las caballas), que la feria de Morón no le gustaba porque no podían los jinetes lucir sus jamelgos…sí, sí, pensamos en que nos la podíamos follar hasta cansarnos, o pensé, pero por lo visto estaba cansada y casada, según la alianza que llevaba colgada al cuello,( cuando alguien se cuelga la alianza al cuello es que está hasta los mismos cojones de alianza)y por la respuesta que le dio  a la pregunta del Bola: Dónde llevamos el coche? A la carpintería de mi marido, dijo la morena que no se sabía el carné de identidad, DEDUCIMOS QUE también ESTABA CASADA. La morena que no se sabía  el carné de identidad, no es que fuera guapa, elegante, belleza soberbia, mujer descomunal… simplemente llamaba la atención. LA morena que no se sabía el  carné de identidad, tenía cara de caballo viejo y unas cejas morenas que seguramente su esteticién  nocturna pasaba el quinario para hacérselas. La morena que no se sabía el carné de identidad tendría sobre unos 30 años: no pudimos ver su carné de identidad, pero sí  vimos la solera de sus hechuras.  La morena que no se sabía el carné identidad tenía una piel morena y un pelo largo, recogido en cola, negro, negro, negrísimo como los huecos del infierno, y que no quiero imaginar cómo sería su papo.

   El Bola, trabajador penitente, comenzó a trabajar y vaticinando  malos augurios, sentenció :  probablemente sea la correa de distribución . La morena que no se sabía el carné de identidad y media Humanidad, ignoraba lo que era una correa de distribución, pero para eso, estaba allí El Bola que nos resumió, en diecinueve  palabras lo que era UNA CORREA DE DISTRIBUCIÓN: la correa que transmite el movimiento de una rueda o elemento giratorio a otro, en este caso, el motor. La morena que no se sabía el carné de identidad empezó a lamentarse, pero a ese toro colao, apareció El Espejo con su particular consuelo y genuino cariño, y la avería se hizo solución. El Espejo era un gran consolador (con su juego de palabras incluido), un oyente empedernido, que escuchaba al Ser Humano en su lamento y que buscaba  la alegría en cualquier acto trágico. La morena que no se sabía el carné de identidad entendió, de súbito, que el Espejo sería su mayor apoyo en esa escena de su vida tan lamentable: verse tirada por el coche y después verse recogida por los tres futuros  Apóstoles de la Virgen de la Yerba Perenne.

    El verdadero problema surgió cuando nos íbamos a montar en la grúa: las grúas están hechas para tres personas no para cuatro, yo en medio no me monto, dijo la morena que no se sabía el carné de identidad. La morena que no sabía el carné de identidad, era una mujer fiel a su marido, buena esposa y seguramente no vendría de follar con su monitor de equitación, como pensamos, seguramente vendría de hacerse las cejas, las axilas, el bigote y la entrepierna, a horas que sólo se podría venir de follar con tu monitor de equitación. Pero con la amabilidad, cortesía y buen gusto del Espejo, nadie, ni la morena que no se sabía el carné de identidad, podía resistirse: Móntate en mi regazo, yo soy tela de legal, además… soy gay. El Bola y yo nos miramos sin saber si aquello era una afirmación o sólo era una estrategia: DUDAMOS. La morena que no se sabía el carné de identidad se quedó tan perpleja con las palabras del Espejo que no dudó en montarse en su montura. La morena que no se sabía el carné de identidad era la mujer que todo hombre busca para ser su amigo, pero sólo su amigo. La morena que no se sabía el carné de identidad aquella mañana montó en un Espejo en el se le veía el tanga rojo y los pelillos de su pubis que se le habían olvidado a la esteticién. La morena que no se sabía el carné de identidad se encontró feliz y contenta con la pinza de langosta del Espejo sobre sus enaguas. La morena que no se sabía el carné de identidad nos impregnó de mujer: íbamos manchaditos de mujer. La morena que no se sabía el carné de identidad, era una mujer a lo grande, una mujer para amarla a medias y follarla en pleno, una mujer necesaria para el hombre cansado, de ayer y de mañana, una mujer volcán que te atrapa cuando ella quiere, que follas cuando ella quiere, donde quiere y que te saca los polvos que ella codicia. El Espejo seguía inmutable ante tanta excitación: ¿sería verdad que El Espejo era gay?

    Cuando llegamos a la carpintería ,el marido, hombre bueno como todos los carpinteros del Mundo, ya San José era bueno y de eso hace ya 2000 años,  nos recibió riéndonos y diciendo, mujer al volante, gasto constante . El marido de la morena que no se sabía el carné de identidad, entendía y comprendía que su mujer viniera a las seis y media de la mañana de la esteticién, que a lo mejor, la morena que no se sabía el  carné de identidad le había explicado que había cogido cita a las doce de la noche y que había mucha gente y que se le hizo tarde. Su marido lo comprendió, igual que San José comprendió que La Virgen María se quedara encinta del Espíritu Santo: lo comprendió. EL SECRETO ESTÁ EN COMPRENDER.  Comprendió, también,  sin ningún tipo de asombro, que su mujer, la morena que no se sabía el carné de identidad, fuera montada encima de un Espejo que probablemente ya punzaba, o no, según las últimas declaraciones. El marido de la morena que no se sabía el  carné de identidad era muy buena gente, muy tonto y sobre todo estaba muy enamorado de la morena que no se sabía el carné de identidad. Y como todos sabemos, aquel que se enamora en exceso, aquel que ve por los ojos de su amada,  aquel que no piensa por sí mismo… no deja de ser un pamplina, tonto, idiota y todos los calificativos que corresponden a estos términos. Se besaron. Eran las seis y media de la mañana, el reloj se mantuvo todo el tiempo a las seis  y media de la mañana. El tiempo no transcurría. Se paró: en Huenca el tiempo, la hora, los minutos, los segundos…lo vas marcando tú. En Huenca la cuarta cosa que aprendes, es que tú eres dueño de tu tiempo.

     El Bola empezó a hacer su  trabajo: se subió en el coche ( era un Peugeot 307, aunque este dato es innecesario), le quitó el freno mano y lo bajó de la grúa. Era todo un espectáculo ver al Bola trabajar, con esa profesionalidad que sólo demuestran aquellos que hacen de su trabajo, una pasión. La morena que no se sabía el carné de identidad seguía besándose con su San José particular, morreándose, gustándose…calentando a San José Bendito. Besos que sabían a Ponche Caballero, a un poquito de Coca-cola y a viruta de pino Flandes. El Bola los interrumpió: ¿Me podrías decir el carné identidad?. LA MORENA QUE NO SE SABÍA EL CARNÉ DE IDENTIDAD DIJO QUE NO SE SABÍA EL NÚMERO DE EL CARNÉ DE IDENTIDAD. NÚMEROS, CIFRAS, LETRA. ( una mujer que no se sepa el carné de identidad ya sabemos para lo que sirve: para procrear, para follar, para ser madre de sus hijos, para pintarse los labios ,para tener un perro que le parta el espinazo a lametazos…)  El Bola, El Espejo humeante y yo nos miramos, y al unísono, comenzamos a conjugar el verbo REIR: yo río, tú ríes y ella NO REÍA. La morena que no se sabía el carné de identidad era una mujer EXCEPCIONAL Y CONTRADICTORIA. La morena que no se sabía el carné de identidad se moriría sin saber SU NÚMERO DE CARNÉ DE IDENTIDAD.
   
       En la vida pasan cosas INSIGNIFICANTES, pero… forman parte  de la vida. Seguimos el viaje.



lunes, 31 de octubre de 2011

EMPEZAMOS A REÍRNOS, COMENZAMOS A VIAJAR

A las seis de la mañana estaba yo parado en la Esquina de Encarna esperando al Espejo y al Bola. El coche con el que llegaron era un Opel Vectra negro, el fiel Rocinante de nuestra aventura y un gran aliado que nos llevó en busca de la Felicidad. Rieron  al verme, pues tal era mi fama de charlilla que nunca creyeron que iba a participar en aquella peregrinación…  Risas mañaneras, risas a las seis de la mañana, risas de aliento que apesta…si te ríes a las seis de la mañana, ya estás todo el día riéndote. La risa es una de las grandes cosas que hay que practicar en cada segundo, en cada momento, en cada mirada, cuando vas a la  frutería a comprar naranjas, incluso cuando estás intentando pegarte un tiro… Reír es la segunda regla que aprendes cuando llegas a Huenca: reír, reírse a carcajadas, reírse con la boca pegando saltos de alegría, reírse hasta llorar, reírse sin que puedas reírte. !! Qué bonita es la risa a la hora que sea, en la situación que sea!!. Qué bonita es la vida cuando empiezas riéndote, carcajeándote, cayéndote de risa, descojonándote, descoyuntándote, deshuevándote, estallando de risa… EMPEZAMOS A REÍRNOS, COMENZAMOS A VIAJAR.

sábado, 29 de octubre de 2011

YO: UN REGALITO PARA LA HUMANIDAD

  Yo (qué difícil es describirse a uno mismo), era una persona que soñaba con ser tonto, pero de verdad: viajar mucho, no trabajar, no tener obligaciones, estar siempre enamorado de los pecesitos de colores…un verdadero gilipollas que desperdiciaba su vida soñando, pero sin hacer nada, o casi nada. Yo soñaba con ser un escritor estilo Antonio el de la Petanca, y no escribía. Soñaba con ser viajero y me iba a Torremolinos los fines de semana a comer coquinas...anhelaba mundos casi imposibles: CASI. Yo era el perfecto imbécil que no se cansaba de serlo.Yo era, yo, yo, yo, yo, YO, YO … y seguiré siéndolo, hasta que la MUERTE  me acompañe, el ejemplo de incertidumbre, de desorientación, de indecisión  más fuerte que se puede dar en persona, es decir yo quería ir a todos lados y no iba a ninguno, dudaba entre comprarme un grifo del váter de color dorado o estilo bronce, de hacerme fontanero profesional o  de ser un gilipollas guay, de comprarme una barca con pedales o una bicicleta de batería…Verbo Dudar: yo dudo, tú dudas…! Ella no du- da-ba!!. Un permanente suplicio existencial. Una carga para mis padres, un “no sé” para mis amigos y un “regalo” para mi novia. En definitiva.: UN REGALO PARA LA HUMANIDAD.


miércoles, 26 de octubre de 2011

El BOLA


        El Bola era una de esas personas que le encantaba viajar, por viajar sobreentendemos que era montarse en un coche, en una grúa, en una autocaravana …y hacer kilómetros.  Le encantaba su trabajo. Era un autónomo de los que hacían falta diez millones como él, para que se acabaran todas las crisis del mundo: TODAS. Había montado su empresita de grúas y de alquileres de coches. Su especialidad era asistencia en carretera, no había otro más increíble y genial que hiciera ese trabajo. El quería progresar, hacerse un empresario fuerte, codearse con las altas capas de la ciudad…llegar a ser un prohombre del lugar. Pero todo tiene un precio, y tenía que sacrificar su vida por el negocio, y sus ratos libres dedicarlos a ÉL: EL NEGOCIO, del latín, Nec Otium, negación del ocio.. Así, tuvo la genial idea de comprar una grúa en Binéfar, Huesca, a 1000 kilómetros del pueblo, ¿por qué? Pues, porque, por lo visto, allí en Binéfar construían las mejores grúas del mundo…y además, también aprovechaba para echar dos o tres días por aquella  zona, viendo paisajes enormes, montañas invisibles, perros de montañas, viejas follarinas...y todo aquello que fuera útil para, "Pasárselo Bien".  Para llevar a cabo esta empresa tuvo la genial idea de ir acompañado de gran Espejo y de Servidor, el que escribe.

martes, 25 de octubre de 2011

EL ESPEJO

El Espejo, el Gran Espejo, Espejo, Espejito…maestro, psicopedagogo, vividor, amigo de sus amigos y un compañero ideal para pasárselo bien. Su filosofía consistía en que la vida  hay que vivirla:vi- vir-la. No mal vivirla: disfrutar de sus placeres, de su alegría, de su música, de sus colores…¿qué vida es aquella en el que el dolor y la enfermedad son los protagonistas?. Por aquel tiempo andaba  con un brazo escayolado, que no parecía brazo, sino pinza de langosta, y todos sus movimientos y gestos eran amenizados por aquella pinza grandiosa, blanca. Fumador  empedernido, El Espejo era otro ser excepcional, otro artista que pasaba por la vida sin ser llevado al Olimpo terrenal. Era un disfrutante intermitente. Porque la vida también tiene sus horas bajas. Tenía un amor pasional por la vida, disfrutaba de la vida al máximo, pero también sufría en las mismas dimensiones. Era un ser  sensible é inteligente:  como el perro de mi hermano.

jueves, 20 de octubre de 2011

HUENCA

Nunca olvidaré mi viaje a Huenca. Pueblo, poblacho, aldea …en donde no existe la incertidumbre y sí las ganas de vivir, pero vivir de una manera calma, tranquila, sin apresurarse, abarcando todo pero con límites, pues todo no se puede hacer, y como decía mi abuelo paterno, con todo el mundo no se puede quedar bien.


Podríamos encontrarnos al llegar a Huenca un cartel que nos dijera Huenca no es un lugar es un estado de ánimo peroNO HAY CARTEL QUE VALGA. Cuando tú entras en Huenca eso es lo primero que aprendes y no te lo dice nadie.

Huenca, Pueblo que podría estar situado en las montañas pirenaicas huenquenses, en donde nieva por castigo, en donde las montañas  que nos rodean  nos hacen sentirnos unos don nadie, y es por eso que  nos damos cuenta de lo que debe ser  la vida: un pasar pero a tu manera.  Huenca, que puede abarcar un país, un continente como que no te abarca más de un palmo de tierra, pues las dimensiones del lugar no importan, puedes ser tu mismo, tu mismo ataúd, no medirá más de dos metros, y pasarás allí diez años, te pudrirás, y te sacarán y te meterán en una bolsa de plástico, te llevarán al huesario, y allí si pasarás mucho más tiempo, hasta que no se acuerde un consejal de obras, diciendo que ese huesario va al carajo, y te llevarán a otro sitio, estarás otro tiempo y así hasta quedarte en NADA. Lo mortal es primordial en Huenca.

El concepto inhabitado no es del todo propio para Huenca, pues está inhabitado hasta que llegas tú. Y cuando pisas Huenca ya sabes que estás con mucha gente  pero solamente estás contigo, pues tu llevas a toda esa gente en tu mente.
Huenca no está lejos ni cerca, según como tú estés, así estará Huenca: lejos, cercano, ausente, en la Luna, en la Autralia del Norte…no importa. Huenca está en ti, tienes que buscar ese lugar y hasta que no llegues a conocerlo nunca alcanzarás la felicidad.
Huenca tiene su propia religión, su propio padre nuestro y depende como tu quieras llegar, en que quieras llegar, en moto, en coche, por los efectos las drogas, en sidecar…así entenderás cómo es Huenca. No es lo mismo entrar por el barrio de la desesperanza que por el barrio de la alegría, aunque los dos barrios al final, lleven al mismo sitio.

 Huenca tiene una Patrona, La Virgen de la Yerba Perenne, virgen, que se caracteriza por una manojo de Purple Haze en sus manos y una sonrisa de oreja a oreja, es la única virgen que enseña los dientes. Con Ella llegarás a Huenca y triunfarás, te encontrás y todo el verbo encontrar se transformará en conjunciones y verás el sentido más verdadero y fácil que es la vida: dejarse llevar, luchar por ser feliz, disfrutar de esos problemas que se te presentan, pues forman parte de la vida.

Huenca no es habitable. NO se puede estar permanentemente viviendo en Huenca, pues enloqueceríamos. Huenca es lugar de culto Peñasco  de peregrinación en el que el ser humano se encuentra consigo mismo y aprende que la vida es solamente una vez y hay que vivirla según lo que uno quiera hacer. Lugar para encontrarte y cuando te hayas encontrado, salirte. Eso sí, debes de tenerla siempre en tu mente, y visitarla cuando puedas, visitar la virgen de la yerba perenne y encenderle un cogollo. Acordarte de que la vida tiene un sentido y que ese sentido está en Huenca, y que HUENCA NO ESTÁ EN OTRO LUGAR QUE EN TI.